El jefe comunal le puso fin a dos ordenanzas aprobadas en la última sesión del Concejo Deliberante. Una relacionada a la salubridad y otra al estacionamiento medido.
Tal como ocurrió con la emergencia laboral, que fue parcialmente vetada por el jefe comunal Guillermo Britos en los primeros días de Septiembre, el Intendente volvió a hacer uso de su poder para ponerle un freno al Concejo Deliberante y sus atribuciones. Es que, vetó dos ordenanzas nuevas.
Acompañado por el secretario de Gobierno, Alfredo De Lillo, y el secretario de Salud, José Caprara, anunciaron el veto a las ordenanzas sobre los pedidos de CICOP, en relación a insalubridad, y la ordenanza que regulaba modificaciones para los frentistas que no poseen garage, aprobadas en la última sesión del Concejo Deliberante.
El jefe comunal explicó: “Hemos decidido vetar las dos ordenanzas que tienen que ver con insalubridad, en beneficio de los empleados de Salud que ya reciben esta bonificación, con un porcentaje del 25%, que supera lo establecido por la Ley Provincial, que dispone un 20%”.
Asimismo, invitó a los profesionales de la Salud “a continuar con el diálogo para seguir sumando, de forma escalonada, a otros trabajadores, para que en el lapso de lo que permita el Presupuesto se vayan incorporando, hasta llegar a la totalidad del personal”.
Por último, el intendente indicó: “Si se continúa con la insistencia sobre estas modificaciones y vuelven a ser aprobadas en HCD, los únicos perjudicados serán los trabajadores, que cobrarán un menor porcentaje a partir del 1 de enero de 2019, porque la masa de dinero que se distribuirá es la misma”.
Claro está, no fue el único veto para Britos que también le puso un freno a la modificación del Estacionamiento Medido, porque, según él, afecta la recaudación diaria, y no se cuenta con las herramientas para certificar la ubicación del auto.



