Bronca de los productores contra Cambiemos

  • Sección La cuarta
  • 19 de oct de 2018 - 14:40

Una vez más la Asociación de Productores Agropecuarios de Junín arremetió con dureza contra el Gobierno. Remarcaron las medidas económicas de Macri y compañía y destacaron que por ello depositan su dinero en el extranjero.

El origen de esta expresión es bastante incierto, incluso parece ser que al principio los protagonistas eran una mula y el maíz. La mula se caracteriza por su terquedad, pero al referirse muchas veces esta expresión a la repetición constante de errores y argumentos equivocados, es probable que con el tiempo se variase al animal, debido a que se suele asociar al burro con la mala predisposición para aprender.

Por tanto, a la persona que con sus opiniones “vuelve la burra al trigo” la comparamos con el animal que regresa una y otra vez al campo de trigo y lo destroza, por muchos desvelos y esfuerzos que ponga el dueño del trigo en que éste no incurra en la misma acción; pues en su terquedad no aprende ni aprenderá.

Así está hoy el actual gobierno volviendo al trigo, al maíz, a la soja y ahora hasta con la tierra misma. Al intentar poner un impuesto del cual estaba exento como era Bienes Personales; aunque, en el vertiginoso día de ayer en la Comisión de presupuesto del Congreso de la Nación y gracias al incansable esfuerzo de una ONG de productores que trabaja en temas legislativos, llamada "barbechando", pudo lograr que el oficialismo redujera la alícuota de dicho impuesto en el proyecto de ley de presupuesto 2019.

Falta ver qué pasa con el “artículo 83”, que da al ejecutivo un cheque en blanco hasta el 33% para elevar las retenciones. Así, el martes próximo se juega otro round en dicha Comisión de Presupuesto.

Ahora queda muy claro por qué los actuales funcionarios mantienen sus bienes en el exterior, así están exentos de la voracidad de ellos mismos. Mientras son de lapicera rápida para inventar o subir alícuotas de impuestos a los que no tenemos opción de sacar el patrimonio al exterior.

Estamos a merced de la voracidad de una clase política que no ataca el problema de fondo que es el Gasto Público. Que al no reducirlo, obliga al Ejecutivo de turno a aumentar impuestos o tomar deuda (interna o externa) para financiarlo. Y cuando no puede hacer ninguna de las dos anteriores, devalúa para licuar el gasto, pero lo hace obligado por el mercado de la peor forma.

En este escenario es muy difícil planificar cuando las reglas de juego cambian todo el tiempo; cuando lo transitorio se hace permanente, cuando la tasa de interés hace inviable cualquier análisis de inversión productiva. "Otra vez la burra al trigo", cerraron.

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