La convoca la comisión de Lechería de CARBAP, a cargo de la casarense Andrea Passerini. La convocatoria alcanza a varias asociaciones rurales de la región y tendrá repercusión a nivel provincial.
El próximo 10 de octubre tamberos desde distintos puntos de la provincia de Buenos Aires se movilizarán a la planta de La Serenísima para protestar por la situación crítica del sector lechero, que tendrá presencia de entidades rurales de la Cuarta.
La medida es organizada por la Confederación de Asociaciones Rurales de la provincia de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP). El Consejo de Lechería de CARBAP está bajo la coordinación de Andrea Passerini, productora de Carlos Casares.
A la movilización ya convocó, por caso, la Sociedad Rural de Trenque Lauquen. “Se movilizarán las bases de toda la Provincia de Buenos Aires”, anuncia la convocatoria que se reparte por las diferentes entidades que agrupan a las entidades rurales.
"Hoy los únicos que pueden parar la sangría que está sucediendo en los tambos, son los industriales pagando lo que corresponde. Los tambos están retaceando el alimento, aspirando a una primavera con pasto y evaluando plazos para seguir achicándose y especulando con el endeudamiento, pensando en cómo van a encarar la siembra de los cultivos que darán de comer el año que viene a sus vacas con un dólar a 40 pesos”, informó la Rural de Trenque Lauquen en un comunicado.
Ya una semana atrás, CARBAP había emitido un comunicado de “profunda preocupación” frente a la “falta de respuestas concretas por parte de las autoridades”, ante una situación definida como la “más crítica que en años enfrentan hoy los productores de leche”.
CARBAP remarcó que “es la industria quien fija precios y plazo”, además de que es la empresa la que informa al productor, “la calidad higiénica sanitaria y composicional” del producto, sin posibilidad de que los datos sean contrastados en una instancia arbitral. Por esto, remarcan que el productor de leche cruda “es el más vulnerable de los eslabones de la cadena, ya que su producto es perecedero y no puede retenerlo ni estoquearlo, y se ve obligado a "aceptar".
“Las asimetrías que existen dentro de la cadena láctea, en la que el estado, el comercio y la industria ejercen de manera ostensible un poder dominante sobre el de la producción primaria, se ven acentuadas hoy por el contexto económico, en el que sobresale la devaluación del último trimestre (y más de 100% en lo que va de este año) y tasas de interés de referencia del orden del 60% que tornan imposible financiar el capital de trabajo necesario para encarar siembras y compra de insumos. Esto en un negocio en el que en promedio, entre el 70 y el 85% de los costos del tambo están dolarizados. El contraste con la industria, cuyo principal insumo es la leche, que cayó un 23,2% en dólares”, ahondaron.
En esta línea, desde la Comisión de Lechería de CARBAP denunciaron “la aceleración del cierre de establecimientos y el achicamiento progresivo de quienes aún intentan sobrevivir”, un escenario, subrayan, que “se traduce en una liquidación de vientres alarmante; el aumento de la venta de vacas en producción a frigorífico es la antesala de la final decisión de salirse del negocio definitivamente”.
CARBAP remarca que, a todo esto, “el Estado ejerce una presión impositiva que en promedio supera el 40% en el producto final que adquiere el consumidor” y le plantea una respuesta al Gobierno. “Hasta que las autoridades competentes no asuman esta realidad, no habrá diagnóstico preciso ni solución real a este problema que en estas horas se torna dramático”, indicó la Confederación.



