El intendente de Villegas Eduardo Campana quedó expuesto por la falta de apoyo de Macri y Vidal. Los productores se movilizaron y reclaman respuestas. El panorama es crítico, dicen.
La situación es crítica a pesar de que las inundaciones se dieron en octubre. Durante ese mes cayeron unos 300 milímetros de agua lo que sumado a los excedentes hídricos provenientes de provincias lindantes, ocasionó que 70 por ciento de la superficie del distrito resulte afectada por el agua, resultando afectadas 430.955 hectáreas de las 723.000 que tiene el partido.
Del total de hectáreas afectadas, 261.473 están bajo agua y 169.482 están encharcadas, según el relevamiento realizado por el INTA, junto a la Sociedad Rural de General Villegas, el Consorcio Regional de Experimentación Agrícola (CREA) y la empresa privada de imágenes satelitales Desat.
Por estos motivos, al rededor de 600 productores agropecuarios del partido de General Villegas, reclamaron que se los declare en emergencia y desastre. Los productores presentaron pedidos para que se los declare en emergencia, solicitudes que deberá evaluar, caso por caso, la Mesa Agropecuaria local para ser elevadas al Ministerio de Agroindustria bonaerense.
Por su parte, el intendente de General Villegas, Eduardo Campana, informó que debido a esta situación "a nivel municipal se postergó la tasa vial por el término de 60 días y se prorrogó el pago de las guías".
Respecto a las obras iniciadas para restablecer la transitabildiad de los caminos, el jefe comunal dijo que "días atrás cayeron 50 milímetros y todo lo que habíamos reparado se lo llevó el agua otra vez".
"Al tener las napas altas, que caigan 30 milímetros nos arruina", puntualizó el intendente.
El enojo con el jefe comunal, según los productores, es que si el intendente obtiene la declaración de emergencia y desastre el sector podrá acceder a líneas de crédito, tras asegurar que son 5 mil millones de pesos las pérdidas por las inundaciones.
Cabe señalar que, días trás, el presidente de la Sociedad Rural local, Pierre Courreges, estimó que “se sembrará un 30 por ciento menos de soja debido a la falta de piso” en los campos del distrito.



